Triangulo de 400 km de norte a sur y de 200 km de este a oeste, delimitada al oeste por el golfo de Suez , al este por el golfo de Aqaba y al norte por el mar mediterráneo, la península del Sinaí ha sido vía de comunicación entre Afríca y Asia desde tiempos inmemoriales. En la época faraónica, el Sinaí se llamaba Mefket o "montaña de la Turquesa". Se veneraba a la diosa Hathor como la "dama del Sinaí" la protectora de los obreros que trabajaban en las canteras. En el emplazamiento de Serabit el-Khadim, pueblo de los obreros de las minas de cobre y turquesa, se ha descubierto un pequeño templo rupestre dedicado a esta diosa.
Fue probablemente durante el reino de Mereptah, hijo de Ramses II, caundo Moisés y los hijos de Israel cruzaron el Sinaí, y existen varios lugares asociados a los hechos bíblicos: Ayun Musa o "fuente de Moisés"; Hammam Faraón o "baños del Faraón", el sagrado monte Moisés con el monasterio de Santa Catalina.
El golfo de Aqaba, en la costa oriental del Sinaí, ofrece unos paisajes incomparables: Es un paraíso casi virgen de naturaleza, con playas de arena blanca y uno de los acuarios más hermosos del mundo: sus arrecifes de coralinos, su fauna y su flora son únicos en el planeta.
La mayor parte del turismo se dirige a Sharm El Sheik, la estación balnearia más conocida del Sinaí. Pero existen otras poblaciones turísticas a lo largo de toda la costa entre Nuweiba y Sharm El Sheik: Un viaje en todo terreno hacia el norte le llevará al Parque nacional de Nabq, que posee el manglar más septentrional del mundo. También pueden avistarse zorros, gacelas, íbices y damanes. En dirección hacia Taba se halla el "Cañón Coloreado", cuyos peñascos reflejan tantos colores como los del arco iris. En la punta meridional del Sinaí se extiende el Parque Nacional de Ras Mohamed, creado para proteger la naturaleza costera y marina. Cuenta con senderos señalizados que conducen a los lugares más interesantes.
Desde Sharm también se accede al desierto azul, obra de un artista belga que pintó de azul varias rocas para contrastar con los tonos rojizos y ocres de la piedra natural.